Un RE-ENCUENTRO con la VIDA

En ocasiones tienes que parar para reubicarte…

¿Quién no ha llegado a escuchar alguna vez en su vida esta frase?

 

Y, es más, ¿quién no ha aconsejado alguna vez a otra persona hacerlo?

 

Vivimos la vida a veces pensando que estamos haciendo lo correcto a pesar de saber que en nuestro camino está fallando algo. Nos agarramos a una idea como si de ella dependiese todo lo demás, y nuestro único objetivo fuese alcanzarla.

 

Pero en ocasiones, nos estamos aferrando a una idea de una forma equivocada.

 

Esto no significa que nuestra meta sea errónea, pero sí que lo es nuestro Plan de Acción para alcanzarla.

 

Un día te levantas con ganas de comerte el mundo, pero al día siguiente, de alguna forma sientes que tienes que cambiar algo de tu realidad pues, la misma no está yendo totalmente como te gustaría.

 

Seguimos avanzando sin más por el sendero hacia nuestros sueños, o al menos, hacia parte de ellos. Avanzamos rápido, y por el camino vamos esquivando las pistas que la vida nos da para indicarnos que debemos frenar, debemos frenar, descansar para reflexionar, y así poder retomar el camino de la forma correcta.

 

Y, ¿qué ocurre?

 

Pues ocurre que, en ocasiones, por más pistas que la vida nos dé, por más que nuestra Alma nos esté diciendo que no vamos bien, hacemos caso omiso ante la esperanza de alcanzar nuestros propósitos, con la esperanza de alcanzar la vida que hemos venido a vivir.

 

A veces, hablamos con l@s demás acerca de cuáles son sus VALORES prioritarios en la vida, mientras tanto analizamos internamente cuales son los nuestros.

 

Crees tenerlos claros…

 

Y llega ese momento en el que la vida deja de susurrarte al oído para, directamente, agitarte fuertemente y voltear completamente tu vida.

 

Y es aquí cuando todo cambia, tu realidad da paso a otra nueva totalmente distinta a la anterior.

 

Y es aquí cuando te toca reflexionar…

 

Ya no puedes obviar más las señales de la vida y de tu Alma.

 

Ahora estás inmers@ en un mar de aguas bravas, y te toca gestionar esta nueva situación.

 

Y de repente ves luz donde antes sólo veías oscuridad.

 

De repente comienzas a encajar piezas.

Es aquí cuando te sientas a observar tu vida desde el balcón de tus sueños.

Es aquí cuando observas lo que has conseguido hasta ahora, y si el camino que estabas andando era el correcto o, si, por el contrario, había baches en el mismo… baches en los que no te paraste a reflexionar si otra vía hubiera sido la correcta en ese momento.

 

En ocasiones, estamos tan inmers@s en nuestra realidad que ni cuenta nos damos de que nos estamos desviando totalmente de nuestros objetivos, a pesar de creernos en el camino.

 

¿Pero sabéis?

 

Siempre pienso que todo pasa por algo, aunque en un principio ese “algo” duela, y sientas que te estas hundiendo.

 

Soy de las personas que piensa que la vida en ocasiones te tiene que agitar fuertemente pues, tu no atiendes a sus mensajes, a sus toques de atención.

 

Es cierto aquello de que la vida te puede cambiar en un segundo, y aunque ese segundo nos lleve a experimentar una realidad negativa, estoy segura de que a posteriori todo volverá a su esencia, a cómo tenía que ser, y que tú no estabas viendo.

 

En ocasiones, estamos tan “acomodad@s” que no pensamos en que quizás si damos un paso atrás para verlo desde otra perspectiva, quizás, solo quizás, enderecemos los sueños que aún son posibles.

Y, ¿por qué esta reflexión?

 

Porque la vida de una forma u otra nos agita a tod@s en algún momento bajo distintas circunstancias, y aquí, a una servidora la vida le habló de frente, para decirme que debía de pararme a reflexionar fríamente sobre hacia donde estaba encaminando mi vida.

 

Pues, cuando pensaba que a pesar de no estar yendo todo lo bien que yo quisiera, si seguía un poquito más, al final lo conseguiría, la vida me paró en seco, y no de una forma sutil, sino con brusquedad, y de repente se desvanecía todo lo creado.

 

De repente no entendía nada, pero con el paso de los días le busqué la posible explicación “positiva” del por qué, y seguí sin más, supone que mi explicación era la correcta, la acepté y seguí, seguí sin más, sin analizar todo lo demás, y sin asumir que quizás había algo más detrás…

 

Y entonces, de repente la vida dos semanas después me volvió a frenar en seco, pero esta vez con algo más drástico aún, algo que no podía creer, se escapaba de mi lógica, de mi razonamiento, y lo peor es que “aparentemente” no podía hacer nada pues, lo ocurrido no dependía de mí, ya no, sí que lo hizo un tiempo atrás en el que yo no me daba cuenta, pero en ese momento ya nada dependía de mí.

 

Y aquí fue mi re-encuentro con la vida. Fue aquí cuando la vida me habló, y me hizo recordar cosas que de alguna forma mantenía en el olvido, cosas vividas, pero sin darles importancia, aquí la vida me mostró mis últimos meses a modo de imagen mental, me acompaño de la mano por el escenario de la que fue mi vida, y me mostró cada toque de atención que me dio y yo no escuché.

 

Y fue justo aquí en mi re-encuentro con mi vida que por un momento cuestioné todo en mí, TODO, todo lo cuestionable lo cuestioné. Me sentí perdida pues, el que pensaba que era mi PROPOSITO DE VIDA, por momentos dejaba de serlo.

 

Y transcurrieron los días, y comencé a ver luz al final del túnel.

 

Mi Alma me llamaba, mi Alma me estaba intentando guiar nuevamente por el camino de lo correcto.

 

Y por un momento, volví a conectarme conmigo mism@, y sentirme nuevamente en PROPOSITO.

 

En numerosas ocasiones, la vida te pone pruebas muy duras para que tú mism@ te des cuenta, una vez superadas, que estás siguiendo o, mejor dicho, que comienzas nuevamente a andar por el camino adecuado.

 

Os he querido hacer partícipes de algo tan profundo y personal para haceros ver, que por más dura que se pueda presentar la vida, siempre, siempre, siempre, hallarás nuevamente la luz del Sol entre tanta oscuridad.

 

Os invito a pararos vosotr@s mism@s si veis que algo no va como debería en vuestra vida, antes de que la vida misma lo haga. Os aseguro que, si os dais tiempo para analizar que os está pasando, y buscar una posible solución, será menos traumático que si es la vida la que se tiene que encargar de frenar tus pasos, pues no lo hará de una forma sutil…

Es hora de re-planificar nuestra realidad, y de encaminarnos hacia la vida de nuestros sueños.

El tiempo vuela, y cuando te vienes a dar cuenta, echando la mirada atrás, te das cuenta de cuantiosas oportunidades que dejaste pasar por pensar que tenías tiempo de sobra o, que la manera en la que estabas gestionando tu realidad era la única posible a pesar de no estar obteniendo los resultados que deseabas.

 

Párate un segundo, o dos, los que necesites, date ese REGALO, y entonces, sólo entonces, comienza a re-encuadrar tu vida.

 

Carmen Sánchez

 

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