Descubriendo tu POTENCIAL

Vivimos la vida esperando a que llegue ese preciado momento en el que todos nuestros sueños cobren vida, en el que comencemos por fin a vivir nuestra vida soñada y deseada.

 

Y esperando y esperando, se nos van los días, las semanas, los meses y hasta los años.

¿Cuántas veces no has hecho un análisis rápido acerca de tu vida, y ha sido ahí justo que te has percatado de lo rápido que avanza el tiempo, de lo rápido que se nos escapa la vida?

En el fondo de tu ser sabes que otra vida mejor para ti es posible, pero el hecho de salir de tu zona de confort para aventurarte a vivir experiencias antes no conocidas, más sumado a la incertidumbre de “el qué” ocurrirá, hace que el miedo a avanzar sea mayor que el miedo a mantenernos en el sendero actual por el que caminamos día a día, a pesar de ser conscientes de que, en lo más hondo de nuestro ser, nos encantaría poder tomar ese desvío en el mismo, RUMBO A LA VIDA DE NUESTROS SUEÑOS.

¿Sabéis? La vida no siempre parece lidiar a nuestro favor, no siempre “las distintas circunstancias” que la vida nos pone delante queremos vivirlas, pero, nos guste o no, queramos o no queramos, tenemos que vivir determinados procesos, vivencias, experiencias, que la vida nos trae consigo para, de esta forma, poder subir un peldaño más en la escalera de nuestra existencia, y, por ende, adentrarnos un poquito más en el camino hacia la búsqueda de nuestro mejor YO.

Ya a estas alturas tod@s sabemos que somos UNIC@S. Cada un@ de nosotr@s tiene una MISION que cumplir en este mundo. No venimos a vivir sin más, sino que venimos a vivir una vida con auténtico PROPOSITO DE VIDA, y tú querid@ amig@… también lo tienes, aunque quizás aún no lo hayas descubierto.

 

Antes o después hallarás tu “para qué” estás en este mundo. Tú también formas parte de la cadena que hace mover a este mundo.

Tod@s somos NECESARI@S.

No importa cuál sea tu PROPOSITO DE VIDA, sea el que sea, es NECESARIO para l@s demás.

 

A veces, nos cuestionamos el realmente tener una MISION DE VIDA para con l@s demás pues, nos creemos insuficientes, nos infravaloramos, más, nos cuestionamos que es aquello con lo que tú podrías ayudar a otras personas a solventar un problema o necesidad en sus vidas.

 

Pensamos (yo también lo pensé durante mucho tiempo), que un PROPOSITO DE VIDA es algo muy GRANDE que no todo el mundo tiene el privilegio de poder tener, pero con el tiempo me di cuenta de mi pensamiento erróneo.

Cuando te paras fríamente a ver de qué trata la vida, y de que todo es perfecto (a pesar de en ocasiones negarnos a aceptarlo), te das cuenta de que cualquier “aparente” mínimo acto es necesario.

 

Os pongo algunos ejemplos:

 

Creemos en ocasiones que el PROPOSITO DE VIDA es algo al alcance de solo unos pocos, pero, NO ES ASÍ.

 

Piensa en las flores que adornan las calles de tu ciudad, que dan vida a la misma a través de sus bellos colores y formas, además del oxígeno que nos aportan. Realmente si no hubiera personas entendidas en la materia, personas que aman “trabajar” con ellas, lo más seguro es que las calles no luciesen así. Tampoco podrías disfrutar de las distintas emociones que pueden producir las flores en la entrada o en el salón de tu casa. No podrías adornar tus balcones con ellas, y tampoco podrías regalarlas a otr@s en señal de tu amor o cariño hacia ell@s.

 

Piensa en ese café que te apetece tomar en el mañana calentito cuando tienes un hueco libre en tu horario de trabajo para desayunar. Si no hubiese una persona que sabe hacerte el mejor café del mundo, no podrías disfrutar de ese momento tan especial mientras ojeas el periódico del día, sentada en una mesa mientras disfrutas del olor a pan tostado que proviene de la cocina del bar.

 

Piensa en ese dulce que te gusta comer los domingos en casa, mientras estas reunid@ en familia. Si no existiese esa pastelería a la que acudes con tantas ganas e ilusión porque, según tú, hacen los mejores dulces del mundo, pues los dulces en familia los domingos no serían igual.

 

Y ya para terminar con los ejemplos, piensa en aquella persona que contratas cuando te vas a casar, y quieres que te organice todo lo habido y por haber, para que el día de tu boda sea uno de los mejores días de tu vida. Si no existiese esa persona, o ese equipo de personas apasionadas por su labor como facilitadoras del camino a recorrer hasta el GRAN DIA, lo más probable es que te sintieras frustad@ por todo el ajetreo que supone organizar una vida sin la experiencia necesaria para ello.

Como podéis comprobar, tod@s tenemos una MISION, un PROPOSITO DE VIDA, con el que ayudar a otras personas.

 

Cada un@ de nosotr@s somos un eslabón de la gran cadena que hace girar este mundo.

 

Tod@s somos necesari@s para que todo funcione a la perfección.

 

Por ello, es hora de que tú descubras para que estás aquí, y que es aquello que se te da bien hacer, que te apasiona por encima de todo, en lo que invertirías todo el tiempo del mundo sin percatarte que el mundo sigue girando a tu alrededor, aquello que inclusive podrías hacer de forma totalmente gratuita, aquello con lo que puedes ayudar a otras personas a resolver un problema o una necesidad en sus vidas.

 

Te invito a conectar contigo mism@ y descubrir, como solemos decir por aquí, de “qué madera estás hech@”.

 

Recuerda que…

 

¡Nos vemos en la cima!

 

Carmen Sánchez

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